lunes, 17 de noviembre de 2008

EL MOTOR DE LOS CAMBIOS

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EN ESTE DIA TAN ESPECIAL PARA TODOS LOS MILITANTES PERONISTAS, A TODOS NOS SURGEN COSAS PARA DECIR, PARA CONTAR. ESTO QUE A CONTINUACION TRASNCRIBO Y COMPARTO CON TODOS USTEDES, SURGIO DEL CORAZON MILITANTE DE LA COMPAÑERA Y AMIGA NATALIA JAUREGUIZAHAR "LA VASQUITA", DE VENADO TUERTO.
REALMENTE ES MUY EMOCIONANTE. ESPERO QUE LES GUSTE...

"EL MOTOR DE LOS CAMBIOS"

“Solo los necesitados pueden cambiar el mundo, nadie con los cuatro ases pediría que se vuelva a dar”, y esto sucedió en aquellos años de lucha. Los que daban la vida por Perón, más allá de la frase, lo hacían literalmente, lucharon por aquello que habían conocidos en los años felices del peronismo, donde los únicos privilegiados eran los niños, y existía una sola clase de gente, la que trabaja.

Fueron los trabajadores, con sus huelgas, sabotajes, caños y presencia permanente. Nunca faltaron a sus obligaciones de militantes, activistas, o simplemente de trabajadores. Los laburantes siempre estuvieron, no aparecieron en los 70, reclamando protagonismo en las tapas de los diarios. El pueblo peronista, el que luchó por el regreso del General, los que después de 18 años de proscripciones, persecuciones, fusilamientos y torturas le demostraron a la oligarquía que, como dijo la compañera Evita: “no hay fuerza capaz de derrotar a un pueblo que tiene plena conciencia de sus derechos”.

Y esa conciencia plena se la aprendieron con hechos, con jornadas laborales humanas y sueldos dignos. Con vacaciones pagas y aguinaldo, lugares para vacacionar y acceso a la educación para sus hijos. Con pleno empleo en un país que se ponía de pie, para gritar quienes somos, mal que les pese a las grandes potencias extranjeras.

Y ese pueblo trabajador soportó 18 años de lucha sangrienta, en la que a nosotros, siempre nos tocó poner los muertos. El 17 de noviembre de 1972, el objetivo estaba cumplido, Perón estaba en casa. No importó cruzar a pie el Río Matanza, dejar sus zapatos clavados en el barro, enfrentar la represión militar, con sus tanques y tropas en las cercanías del aeropuerto, tratando en vano de opacar la fiesta de un pueblo, que durante 18 años siguió fielmente a su líder conductor en el exilio.

Y fueron los trabajadores, encabezados por sus heroicos dirigentes, quienes lograron el milagro del regreso.

Fueron los que gritaron sin temor ¡Nada sin Perón!, los que pintaron los tapiales de la Patria con el símbolo inconfundible “PV”, Perón Vuelve, Viva Perón, Peron Volverá.

“De Perón para abajo, somos simples soldados”, declaró Rucci. Seamos otra vez soldados de la causa, rebelión y lucha, seamos de nuevo patriotas, seamos lluvia que limpie lo que los traidores deshonraron, seamos el aluvión zoológico sobre el gorilaje; y entonces, sí, seremos dignos del General.

Natalia Jaureguizahar.Secretaria de Prensa Partido Justicialista, Venado TuertoAgrupación Arturo Jauretche

Mensaje de Perón al Pueblo Argentino, publicado en el diario Crónica el 16 de noviembre de 1972

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A MI PUEBLO
Compañeros peronistas:

Pocos podrán imaginar la profunda emoción que embarga a mi alma ante la satisfacción de volver a ver de cerca de tantos compañeros de los viejos tiempos, como a tantos compañeros nuevos, de una juventud maravillosa que, tomando nuestras banderas, para bien de la Patria, están decididos a llevarlas al triunfo.También, como en los viejos tiempos, quiero pedir a todos los compañeros de antes y de ahora, que dando el mejor ejemplo de cordura y madurez política, nos mantengamos todos dentro del mayor orden y tranquilidad. Mi misión es de paz y no de guerra. Vuelvo al país, después de dieciocho años de exilio, producto de un revanchismo que no ha hecho sino perjudicar gravemente a la Nación. No seamos nosotros colaboradores de tan fatídica inspiración.Nunca hemos sido tan fuertes. En consecuencia ha llegado la hora de emplear la inteligencia y la tolerancia, porque el que se siente fuerte suele estar propicio a prescindir de la prudencia.El pueblo puede perdonar porque en él es innata la grandeza. Los hombres no solemos estar siempre a su altura moral, pero hay circunstancias en que el buen sentido ha de imponerse. La vida es lucha y renunciar a ésta es renunciar a la vida; pero, en momentos como los que nuestra Patria vive, esa lucha ha de realizarse dentro de una prudente realidad.Agotemos primero los módulos pacíficos, que para la violencia siempre hay tiempo. Desde que todos somos argentinos, tratemos de arreglar nuestros pleitos en familia porque si no serán los de afuera los beneficiarios. Que seamos nosotros, los peronistas, los que sepamos dar el mejor ejemplo de cordura.Hasta pronto y un gran abrazo para todos.
15 de noviembre de 1972

Juan D Perón

17 DE NOVIEMBRE...UN TRIUNFO DE LA MILITANCIA

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UN DIA COMO HOY, PERO HACE 36 AÑOS, RETORNABA A SU PATRIA EL LIDER DE TODOS LOS ARGENTINOS...VOLVIA A SU PATRIA JUAN PERON.
EN ESTE DIA RECORDAMOS AL MILITANTE DE BARRIO, AL DELEGADO SINDICAL, AL DE LA "JP", A LA RAMA FEMENINA, A LOS DIRIGENTES Y ANONIMOS HEROES QUE SUPIERON FORJAR A FUERZA DE PONER EL PECHO, LA TAN ANSIADA VUELTA DE PERON.
UN GRAN ABRAZO PARA TODOS LOS COMPAÑEROS QUE SEGUIMOS POR LA SENDA QUE FORJARON EVITA Y PERON, SIGAMOS CONTRA VIENTO Y MAREA LEVANTANDO LAS BANDERAS DE LA SOBERANIA POLITICA, LA INDEPENDENCIA ECONOMICA Y LA JUSTICIA SOCIAL.


LUCIANO BIGOGLIO
MILITANTE PERONISTA

martes, 4 de noviembre de 2008

EL CRO. FEDERICO ADISSI PRESENTA SU LIBRO

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"SAN MARTIN, ROSAS, PERON. UN HOMENAJE A FERMIN CHAVEZ", EDITORIAL FABRO, Y ESCRITO POR FEDERICO GASTON ADDISI.


Sobre el libro expresó el eminente historiador Pablo Hernández, autor de entre tantas obras, de sus eminentes "Conversaciones con..." y quien será el encargado, junto al Profesor Sulé, Presidente del Instituto de presentar el libro:


" ¿Es “San Martín – Rosas – Perón” una línea histórica o en cambio, tal vez desde un abordaje menos pretencioso, solo una consigna militante?El dilema, así planteado, puede inducirnos al error. La mesura y la verdad serán las que resulten beneficiadas, por el contrario, si es que volvemos la mirada a la frase de George Winter que Arturo Jauretche rescata en su magistral Política nacional y revisionismo histórico: “la historia es la política del pasado y la política la historia del presente”.Fue a partir de 1955, por de pronto, que los obreros argentinos abroquelados en sus sindicatos recurrieron a la imagen de Rosas para simbolizar a la de Perón prohibida por la autodenominada Revolución Libertadora. Eran los personeros de esa feroz dictadura quienes, paradójicamente, al tildar al gobierno peronista de “segunda tiranía” hicieron más por la difusión del pensamiento revisionista que el compacto grupo de valiosos investigadores que venía bregando por la revisión de la historia.Los jóvenes sectores de la clase media que promediando los sesenta empezaron a acercarse a lo popular continuaron la picada abierta por el sindicalismo. La bandera azul y blanca con el rostro de los nombrados, transformada a veces en carteles que empapelaban las paredes de la ciudad, daban cuenta del accionar de quienes venían del nacionalismo. Los de mayores urgencias, en tanto, atronaban actos y marchas con su propuesta contundente: “San Martín, Rosas, Perón / para la liberación”.La militancia peronista era respaldada en lo intelectual, desde luego, por historiadores que también eran militantes. José María Rosa le dio carácter popular a esa revisión en la doble dimensión de entender al pueblo como protagonista y de transformar en masiva la venta de las publicaciones que se ocupaban del tema. Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde, en agosto de 1968, al mismo tiempo que como abogados defendías a lso trabajadores y a los presos políticos, editaban San Martín y Rosas, política nacionalista en América, una singular selección de textos precedida por un agudo ensayo que ya en su título adelantaba la existencia de “la línea nacional americana”.En esta primera década del siglo XXI viene bien, entonces, un libro como el de Federico Gastón Addisi, que aparece para plantear cuestiones que en su momento parecieron definitivamente resueltas y que sin embargo reclaman hoy nuevos (aunque antiguos) debates.La muy sólida antología presentada como primer capítulo del volumen, demuestra con nombres plurales la existencia y la riqueza de esa línea histórica que, sin embargo, aparece incompleta y más ligada a la consigna que a la historiografía, si es que no aclaramos que en rigor, forma parte de una tendencia más amplia que incluye hombres imprescindibles como José Gervasio Artigas e Hipólito Irigoyen. Fermín Chávez, el homenajeado en el libro, ya había hecho también el aporte al listado: varios de sus libros son biografías de los caudillos del interior y la Confederación Argentina posterior a Caseros fue por él rescatada como una posibilidad nacional que sería vencida recién en Pavón.Los capítulos y el apéndice dedicados al autor entrerriano son antológicos, entendiendo al término no sólo como selección sino como un contundente adjetivo calificativo.El reportaje que le realiza Federico Gastón Addisi – uno de los últimos contestados por Fermín – vale, entre otras cosas, como cimiento de esa futura biografía que ya tiene como antecedente el delicioso Fermín Chávez, poeta, dibujante, historiador, que publicara Alberto González Arzac.La entrevista que apareciera en Crisis en mayo de 1975, obra del talentoso escritor Jorge B. Rivera, es a su vez, una fiesta para la lectura y un mérito adicional del compilador del volumen, pues el rescate de esa pieza periodística para los nuevos lectores, nos lleva con su contundencia, otra vez al principio: es imposible separa la línea histórica de lo que es incitante propuesta al debate y apertura a las consignas que demanda el presente y lo por venir.Valga, por último, una muestra de la combativa vigencia de Fermín Chávez. Con su rotunda defensa del industrialismo, este valioso hombre del mejor Entre Ríos – el del gaucho Antonio Rivero entre otros – señala que es el trabajo el camino que conduce a la felicidad del pueblo y a la grandeza de la patria americana. No estaría mal que lograran reparar en ello esos comprovincianos de Fermín que quizá aturdidos por la algarabía de la comparsa y obnubilados por alguna circunstancial “pirata del oficio”, hablan absurdamente hasta de “contaminación visual” mientras bregan, hermanados en los hechos con José Alfredo Martínez de Hoz, por voltear cualquier chimenea que se parezca a aquéllas que levantó Perón".Pablo José HernándezTemperley, 17 de octubre de 2008


Sobre el mismo tema, y entusiasmado por seguir contribuyendo a la difusión de libros del Pensamiento Nacional expresó el Editor:


"La presente antología tiene como intérprete a Federico Gastón Addisi, un joven con “pensamiento nacional”, de esos que no abundan y de los que sería bueno cultivar. Federico se anima con mucha pasión y solvencia a discernir sobre un tema históricamente espinoso: la simetría San Martín, Rosas, Perón. Y aún más, nos introduce a un merecido homenaje a uno de los hombres más importantes de nuestra historia contemporánea, el “Maestro Fermín Chávez”, reconocido no sólo por su excelente desempeño en su labor académica, historiográfica, periodística, política, sino por su intachable conducta como ser humano. Si bien nos queda el vacío de no tenerlo cerca físicamente, permanece en nosotros todo el saber y el respeto que este gran hombre de nuestra cultura nos ha transmitido.Nuestra editorial comienza sus trabajos editando los “últimos dos libros” del homenajeado y nos complace continuar en la senda de los grandes protagonistas del Pensamiento Nacional.Esperando que las autoridades dispongan de un homenaje con todos los merecimientos del caso, (ya que en vida, como ha sucedido con la mayoría de estos “hombres nacionales”, fue muchas veces silenciado y condenado al ostracismo), Federico Gastón Addisi hace punta y nos muestra el camino".

Fabián D’AntonioDirector Editorial